miércoles, 7 de abril de 2010

Semana Santa

La Semana Santa es uno de los mayores privilegios religiosos y culturales que nos podemos permitir.

Tenemos en primer lugar su inamovible sentido religioso, que ha vencido el paso de los siglos, de los cismas y de las guerras manteniéndose incólume. El mensaje es diáfano: el fundador y fundamento del cristianismo, Cristo, siendo inocente, para librar al hombre del pecado acepta cargar con los pecados de todos los hombres, y recibir el castigo que esos pecados merecen: la muerte del esclavo, con ignominia. Es el misterio de la Redención.

No perdamos de vista esta referencia, que es la clave de muchas cosas que o no se entienden, o se entienden mal.

Los ritos de la iglesia nos recuerdan paso a paso la Pasión y Muerte de Cristo. ¿Y qué nos recuerdan los otros pasos, los de la calle, densos de silencio?

Nos recuerdan especialmente la pasión del hombre, su dolor y su ignominia, que se dramatizan de manera intensísima en las procesiones de las hermandades y cofradías de penitentes.

Con un fenómeno religioso singular: el “Refugium peccatorum”, la “Consolatrix afflictorum”, la Madre de Dios, la Dolorosa, la Virgen de las Angustias asociada al dolor de su Hijo.

La Madre Dolorosa llena las calles con su dolor, mientras en la liturgia de la iglesia no hay lugar para ella estos días. Ni siquiera el bellísimo himno “Stabat Mater Dolorosa” tiene su lugar en la liturgia.



Semana Santa en Filipinas, la más polémica del mundo

¿Sabías que las Filipinas es el único país católico de Asia? Probablemente sea por este motivo que la Semana Santa de Filipinas es conocida como la más polémica del mundo. ¿Por qué? A continuación te explicamos…En la localidad de San Pedro de Cutud, cada Viernes Santo crucifican a 10 hombres y flagelan a varios penitentes. De las 10 personas crucificadas, se elige a una, la cual representará a Jesús. El pueblo no se mantiene pasivo ante tal celebración, sino que también participa en la representación del prendimiento y crucifixión de Cristo.

Continuando con la celebración, el “Mesías” de turno, espera en su casa la llegada de los centuriones romanos, quienes lo llevarán ante Poncio Pilatos. Ya condenado, tiene que cargar una cruz muy pesada y llevar una corona de espinas de verdad por un camino de dos kilómetros. Siguiendo al “Mesías”, se encuentran los penitentes, los cuales están encapuchados y se van azotando las espaldas desnudas al mismo tiempo.

¿Puedes creer cuánto realismo le ponen a la celebración? Si pensabas que aún no es suficiente, entonces no dejes de leer lo que viene. Una vez que están en su Gólgota particular, los hombres se crucifican. No es una crucifixión falsa, sino que se incrustan clavos de verdad sobre las manos y pies. Esta costumbre es muy antigua, desde hace ya más de medio siglo, sin embargo es sólo desde 1992 que se cuenta con crucificados reales.

Fervor en Semana Santa en Filipinas


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